SEMANA 2 - ¿CÓMO CUBRIERON LOS MEDIOS LA MUERTE DE LUCAS VILLA?

15 Junio 2021
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Por: Isabella Portilla

Cubrimiento mediático del Paro Nacional. 

Semana 2: 

Del 5 al 12 de mayo de 2021

En Monsieur Teste, cuento filosófico y autobiográfico de Paul Valéry, aparece consignada la siguiente frase: “la guerra es una masacre entre gente que no se conoce para provecho de gente que sí se conoce pero que no se masacra”. Una víctima de la guerra recrudecida por el paro que se vive en Colombia fue Lucas Villa Vásquez. Lucas era un líder juvenil de 37 años, estudiante y miembro de colectivos sociales. El 5 de mayo pasado fue abaleado mientras participaba de un plantón en el viaducto César Gaviria de Pereira. Junto a él, dos jóvenes resultaron heridos como lo demuestran las imágenes capturadas por otros manifestantes. A pesar de haber recibido ocho impactos de bala, familiares y amigos pensaban que iba a salvarse, pero cinco días después, el 11 de mayo, Lucas murió.  

Ante la crudeza y contundencia de las imágenes, ¿cómo registraron los medios la muerte de quien se convirtió en el símbolo del paro nacional? 

El periódico El Tiempo tituló: “Disparan contra manifestantes en Pereira”. Esta nota señala que los videos revelados en redes sociales muestran el momento cuando le disparan desde un vehículo a un grupo de manifestantes. En seguida aparece la declaración del coronel de la Policía Metropolitana de Pereira, Aníbal Villamizar, quien invita a colaborar a quienes tengan material probatorio para que el hecho “sea esclarecido en el menor tiempo posible”. 

La revista Semana corre más riesgos en su enfoque informativo, pues menciona a las fuerzas oscuras del paro y señala que: “Panfletos amenazantes, patrullajes de hombres armados y los disparos a quemarropa en contra de Lucas Villa muestran un panorama preocupante que busca acabar con la diferencia”. Guiada por intereses que parecieran ir más alla del deber de informar de manera veraz e imparcial, como se ha vuelto costumbre, en la edición del 8 de mayo la revista muestra a Colombia “bajo amenaza” y señala que el país vive una ola inédita de terrorismo urbano que se camufla en la protesta: aseveraciones que no solo desdeñan a los marchantes sino que también crean confusión sobre las causas del paro, pues como bien lo expone Cartel urbano en una de sus columnas: si no se cambia la narrativa sobre los jóvenes no se podrá acabar con el estigma que pesa sobre ellos.

Por su parte, RCN y Caracol aluden a la brutalidad del ataque a Lucas Villa tan pronto ocurren los hechos. Mediante un manejo periodístico similar al de la casa Editorial el Tiempo, se limitan a lo estrictamente informativo, sin entrar a analizar hipótesis de los posibles responsables. Sin embargo, reconocen la importancia del líder en el paro y en los días posteriores, presentan informes con testimonios de allegados que dan cuenta de los detalles de su vida.  

En contrapeso, dado su carácter analítico, algunos medios alternativos siguen el hecho de principio a fin, consultan a familiares y reconstruyen el paso a paso de lo ocurrido la noche del 5 de mayo, desde que Lucas es abaleado, hasta que es trasladado de urgencias al hospital. Dentro de esos informes vale la pena destacar la infografía de Cuestión pública al ser un documento que aporta rigor y compromiso investigativo, así como el artículo de La Silla Vacía que evidencia un crimen sin rastro, pues según el medio, al momento de la balacera se fue la luz en el viaducto y se le oyó decir a los asesinos: “por maricas, por estar bloqueando”.  

En cuanto a la prensa internacional, llama la atención un artículo de The Guardian del 6 de mayo en donde señalan como culpables de la muerte de Villa a la Policía, sin embargo, dicho artículo es rectificado cuatro días después por no contar con pruebas suficientes. Otra pieza periodística notoria, curtida de intrepidez, es la que firma María Jimena Duzán en El País de España, donde señala que la mayoría de los jóvenes muertos en el paro han sido asesinados a manos de la brutalidad policial y otros, “como Lucas, han caído asesinados por la mano negra del paramilitarismo que ha vuelto a desempolvar sus armas”. 

Mientras tanto, la presencia de civiles armados que agreden a los manifestantes va en aumento y añade una preocupación más a los ataques que hasta esa semana suman 47 muertos, más una arremetida armada a la Minga donde 12 indígenas resultan heridos según el CRIC.

A la par que los medios tradicionales y alternativos sientan posición sobre el caso, la ira de los manifestantes crece, así como crecen sus denuncias en videos que se viralizan y que incrementan el odio en las redes. En reacción, el sector político de la derecha recomienda hacer caso omiso de ese material por una posible propagación de desinformación. Lo cierto es que Amnistía Internacional analiza los videos y confirma que la policía ha hecho uso de armas letales, como rifles y pistolas, contra los manifestantes de todo el país. 

Hoy, a pesar de que existen indicios y tesis de distintos testimonios que señalan como responsables del asesinato de Lucas Villa a la banda Cordillera, a la Sijín o a la Policía, defensores de derechos humanos en Risaralda, familiares y amigos de Lucas temen que debido a la tardanza en el proceso, el crimen, como muchos otros en Colombia, quede en la impunidad.

Imagen: Nazza Stencil